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Las cartas asociativas no son juegos de competencia como el bridge, el poker o la canasta, y no se usan para predecir el futuro como las cartas de Tarot. Son otro tipo de cartas completamente distintas. Estas cartas contienen imágenes, pinturas o fotografías, que sirven como disparadores, a modo de las imágenes de los tests proyectivos. Sirven de trampolín hacia el universo de la imaginación y la creatividad e inducen a los participantes a establecer una comunicación activa con ellos mismos y con su prójimo. Pero, a diferencia de las imágenes utilizadas en los tests proyectivos, estas cartas no tienen interpretaciones preestablecidas, fuera del contexto de la interacción que se da en el ámbito de cada consulta entre el consultante, las cartas y el terapeuta. Este hecho constituye un desafío para los participantes, quienes deben interpretar las cartas ellos mismos y conferirles un significado particular acorde al momento y la situación desplegada (el motivo de consulta). Mañana todo podría verse distinto. Esta característica de las cartas se denomina “interactividad“. El que alguien tome una carta le confiere un significado y ese significado, que ese individuo determinó, regresa e influye en él. A lo largo del juego podrá descubrir otra visión de la carta, que despertará un nuevo significado, y así continuará la cadena asociativa. El proceso que se desarrolla entre el participante y las cartas es infinito. El término “asociativo” describe adecuadamente estas cartas porque las asociaciones de cada uno de los participantes son las que determinan cómo se desarrollará el juego. |
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